¿Qué derechos tenemos sobre nuestros hijos?

Nuestra tarea entonces es la de apoyar sin imponer, de sostener sin asfixiar, de corregir sin desalentar, de conducir sin controlar y de amar y dejar en libertad. ¿Cómo podemos ver a nuestros hijos con una mirada libre de nuestras expectativas limitantes? – Rosa Barocio –

Hace dos semanas, publicamos acerca de cómo como padres de familia, enseñamos a nuestros hijos para sobrellevar las situaciones y las relaciones personales. Los adultos malvavisco, término que utiliza Rosa Barocio en ese tema, es usado para definir a aquellos padres que inocentemente ceden todo a los hijos y como resultado obtenemos jóvenes que no conocen en significado del respeto.

Ésta vez, vamos a platicar un poco de cómo realmente los padres creemos que podemos transformar a nuestros hijos creyendo que somos propietarios de ellos, como una casa, a la que podemos hacerle modificaciones, pintarla, agrandarla o incluso hasta destruirla.

Free Children

Nos gustaría mucho saber su opinión y sobre todo que nos cuenten, cómo vivieron ustedes los ahora padres de familia su infancia, qué les gustó y qué no, y qué están haciendo para cambiar esa realidad para darle una nueva y más libre a sus hijos.

Rosa Barocio, quien habla con mucha verdad sobre la educación a los hijos menciona en una conferencia:

Si pienso que mi hijo me pertenece, puedo concluir que tengo derechos exclusivos sobre su vida y puedo hacer con ella lo que me venga en gana, puedo moldear a mi hijo de acuerdo a mis preferencias; es decir, tratar de cambiar su temperamento. Si es tímido y soñador, pero lo prefiero alegre y sociable, tiene que cambiar para complacerme. Mi hijo entonces está aquí para hacerme feliz, para tenerme satisfecho, para cumplir mis expectativas y realizar mis sueños.

Si quise ser abogado, futbolista, doctora o recepcionista y no realicé mi sueño, ahora le toca a él hacerlo por mi. Su olbigación también es hacerme quedar bien y cuidar mi imagen en todo momento porque él es sólo una extensión de mi persona. Por eso tiene que vestirse y comportarse como yo deseo. Puedo exigirle que me atienda y esté a mi disposición, al fin y al cabo yo le di la vida, y lo mantengo. Tiene que siempre obedecerme porque yo sé en todo momento lo que le conviene.

¿Suena aterrador no le parece? Se escucha viejo y anticuado, porque efectivamente, así pensaban las generaciones pasadas, si los padres pensaban que tenían derecho de hacer lo que quisieran con sus hijos, afortunadamente las nuevas generaciones están despertando y exigen que crezcamos con ellos. Saben que no nos pertenecen, sino que han venido a través de nosotros para poder abrirse su pr0pio camino para saber quiénes son, y que nosotros sus padres somos la red que los sostienen en ese proceso.

Cuando son pequeños somos un sostén fuerte siempre presente, al que recurren continuamente, pero conforme van creciendo, nuestra tarea es ir soltando suavemente para que ellos puedan pararse sobre sus propios pies y empezar a caminar por su cuenta. De esta manera les vamos entregando poco a poco la responsabilidad de su vida.

¿Cómo podemos liberarlos de vivir a la sombra de una imagen idealizada que podamos tener de ellos? Para que en cambio podamos decirle sin palabras, hijo, te quiero tal y como eres, te acepto y te respeto, no tienes que hacer nada para ganarte mi amor porque mi amor es un regalo que ha estado a tu lado desde el día en que tú naciste. Aquí está, es tuyo, y siempre será tuyo, nada ni nadie te lo puedo quitar, cuando nuestros hijos tienen ese amor incondicional, tienen lo más importante para su vida, porque un hijo que se siente querido por quien es y aceptado por quien es, lo tiene todo, tiene un sostén seguro que le permite ver la vida de frente y encaminarse hacia el futuro con confianza y valentía, le hemos dado el mejor regalo en su vida.

Creemos que este un tema importante, si consideran que es digno de compartirse, no duden en utilizar los botones sociales de abajo :D.

Buena semana.

Montessori Americano Querétaro.