La agenda personal de los niños

Sabes tú: ¿Qué tan consciente eres como padre de estar siendo parte del juego de tus hijos? texto inspirado en el artículo de Rosa Barocio: La Agenda Personal de los Niños.
Como empleado o empresario debes de conocer que la estructura de una agenda o bloc de notas es la siguiente:

  1. Estrategia:
  2. Resultado:
  3. Planes a futuro o anotaciones:
  4. Fechas importantes y pendientes:

Los niños, aunque no de una manera tangible, llevan también un bloc de anotaciones que les permite grabar sus experiencias y el resultado que obtienen en cada circunstancia.
En este caso hablaremos de cómo transformar una respuesta negativa ante el deseo de un hijo tal como un berrinche, un ataque de ira, una actitud de flojera y apatía a algo como una actitud de atención, una mano de ayuda o una petición hecha con calma y amabilidad.

Recordemos que el papel como padres y madres es Educar, no complacer.
Rosa Barocio

Los niños con su asombrosa inteligencia saben identificar nuestro talón de aquiles, por ejemplo: la pena que sentimos al momento en que nuestro hijo grita muy fuerte en un lugar público o la impaciencia de ver a nuestra hija sufrir por no haber podido ir a la fiesta…

 
Es importante también conocer que incluso algunos de estos comportamientos se repiten y quedan grabados hasta la edad adulta.
Lejos de considerarnos culpables debemos de ser responsables de lo que sentimos y de qué está originando MI reacción ante la actitud de mi hijo.

Por ejemplo, la situación del súper mercado, en la que el hijo ve un juguete que desea, el niño, al escuchar un NO, automáticamente se desata en gritos y llantos y éstos provocan que la demás gente al rededor voltee a verte. Inmediatamente respondemos con un: «está bien, llévatelo» y el niño recurre a su agenda personal:

  • Experiencia: Hacer berrinche en el súper mercado para obtener el juguete que deseo.
  • Resultado: ¡Excelente! Me lo compraron.
  • Planes a futuro: Cuando desee algo, lo pediré haciendo berrinche y gritando muy fuerte.

Tal cual es el funcionamiento de la inteligencia de los niños y es por eso que como padres y madres debemos ser honestos con nuestras emociones ante la reacción de nuestros hijos.
Si consigo superar la pena en público, entonces podré ser más asertivo con la respuesta que le dé a mi hijo.
Si me es posible controlar la sensación de sufrimiento y desesperación al ver a mi hija triste tras no cumplir su petición, entonces me será más sencillo sostener ese NO que previamente hice.